Cada año, el Mes Rosa inunda nuestras redes de lazos, luces y recordatorios. Sin embargo, en CIMO, sabemos que la verdadera prevención no es una campaña de un solo mes: es una construcción de hábitos y controles médicos que sostenemos los 365 días del año.
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres a nivel mundial, pero detectado a tiempo, las probabilidades de curación superan el 90%. Por eso, queremos dejarte una guía clara sobre lo que podés hacer hoy por tu salud.
- Conocé tus mamas (El autoconocimiento)
El autoexamen mensual no reemplaza a los estudios médicos, pero es tu primera herramienta para detectar alarmas. Conocerte te ayuda a notar cualquier cambio.
¿A qué prestamos atención?
- Bultos, durezas o nódulos en la mama o la axila.
- Cambios en la piel: Hoyuelos, arrugas, enrojecimiento o aspecto de «piel de naranja».
- Alteraciones en el pezón: Retracción (hundimiento) o secreción de líquido (especialmente si es de sangre).
- El control médico: Tu escudo principal
Varían según la edad y tus antecedentes familiares:
- Menores de 35 – 40 años: Se recomienda un examen clínico mamario anual realizado por tu ginecólogo/a de confianza en la consulta.
- A partir de los 40 años: Es el momento de iniciar la mamografía anual o bianual (según indicación de tu médico). Es el único estudio capaz de identificar nódulos antes de que sean palpables.
- Antecedentes familiares: Si tenés familiares de primer grado (madre, hermana, hija) con antecedentes, los controles o estudios específicos pueden iniciar antes.
- Hábitos modificables: Reduciendo el riesgo
Aunque hay factores que no podemos cambiar (como la genética o la edad), existen decisiones cotidianas que disminuyen el riesgo de desarrollar la enfermedad:
- Movete más: Realizá al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana.
- Alimentación consciente: Priorizá una dieta rica en vegetales, frutas y grasas saludables.
- Moderá el alcohol y evitá el tabaco: Ambos hábitos están directamente relacionados con un aumento del riesgo.
- Lactancia materna: Si decidís y podés amamantar, es un factor protector que reduce la exposición prolongada a los estrógenos.
Tu salud merece un lugar en tu agenda
La prevención no evita que las cosas pasen, pero sí cambia radicalmente el final de la historia. No esperes a tener síntomas para consultar.
Si hace tiempo postergás tu control, tomá esto como la señal que estabas esperando. ¡Escribinos y agendá tu espacio de cuidado!